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Archivo para abril 29, 2010

Los dinosaurios mudaban de plumas a tonos diferentes

abril 29, 2010 3 comentarios

FUENTE | abc.es

Los dinosaurios que tenían el cuerpo cubierto de plumas mudaban de color con el paso del tiempo y poseían tal diversidad y riqueza de plumaje que podrían sonrojar a las aves modernas. Los científicos han llegado a esta conclusión después de que unos granjeros del noreste de China encontraran dos nuevos restos de una especie de dinosaurio de hace 125 miles de millones de años, el Similicaudipteryx, de la familia de los oviraptosaurus, que se conocen como los antecesores de los pájaros.
El estudio, que se publica esta semana en Nature, da un paso más en las investigaciones dadas a conocer el pasado enero sobre la posibilidad de que muchos de estos animales prehistóricos lucieran plumaje. La especie, probablemente un herbívoro, fue descrita pro primera vez en 2008. Tiene las mandíbulas robustas como muchos de los oviraptosaurus, pero con dos dientes de conejo inusualmente grandes y sobresalientes.
Los fósiles podrían pertenecer a dos dinosaurios. Uno joven, del tamaño de una paloma, de uno ó dos años de edad. Cada pluma de su colo mide unos cuatro centímetros de largo, mientras que las de sus hombros no llegaban a los dos centímetros. Sin embargo, las del dinosaurio mayor son espectaculares: hasta 35 centímetros en la cola y 25 en los hombros.
El hallazgo igualmente apunta a que las plumas cambiaron de color multitud de veces según maduraban los animales, puntualizó el experto de la Academia de Ciencias de Beijing (China), Xing Xu. Las aves modernas sustituyen sus plumas viejas por otras nuevas, pero sólo cambian por completo los tipos de plumas unan vez en su vida, cuando pasan al plumaje adulto.
Las plumas del Similicaudipteryx adultos son muy similares a las observadas en las aves modernas. Lo científicos creen que podrían haber servido como adorno o para ayudar a la estabilidad de los dinosaurios cuando corren.

Un nuevo planeta en el Sistema Solar

abril 29, 2010 1 Comentario

FUENTE | abc.es

Un grupo de físicos y astrónomos, liderados por John J. Matese, de la Universidad de Louisiana, acaba de publicar un estudio en el que apunta la inquietante posibilidad de que en las fronteras de nuestro Sistema Solar exista un planeta gigante desconocido, con una masa entre una y cuatro veces la de Júpiter.
El enorme compañero del Sol se encontraría en las zonas exteriores de la nube de Oort, a cerca de un año luz de distancia de nosotros, la extensa región esférica de escombros que rodea el Sistema Solar y de la que proceden la mayor parte de los cometas conocidos.
Fue precisamente realizando un análisis dinámico y estadístico de esa remota región cuando los investigadores se encontraron con una serie de anomalías que podrían explicarse con la presencia de un gran cuerpo planetario, con una masa que podría llegar a multiplicar por cuatro la de Júpiter, el gigante de nuestro sistema.
Para darse una idea de las dimensiones de este cuerpo aún no observado, baste decir que Júpiter tiene una masa 318 veces superior a la de la Tierra (ver imagen), y dos veces y media superior a la suma de todos los planetas del Sistema Solar.
La posibilidad de la existencia de un cuerpo similar en nuestro vecindario inmediato ya fue apuntada por este mismo científico en 1999. Sin embargo, tal y como expone en su estudio, desde entonces la base de datos de cometas conocidos se ha duplicado, lo que permite realizar análisis mucho más precisos.
Tirones de cometas
Según los cálculos de Matese, las anomalías detectadas en la distribución de la población de cometas en la zona externa de la Nube de Oort sugiere que por lo menos un 20% de ellos está sufriendo los efectos del tirón gravitatorio de un cuerpo enorme.
Para evitar cualquier tipo de confusión, Matese especifica que no se está refiriendo en absoluto a la hipótesis de Némesis, propuesta en 1984 y según la que existiría una pequeña y oscura estrella (quizá una enana marrón) acompañando al Sol, sino a un mundo desconocido hasta ahora y que nada tiene que ver con las hipótesis catastrofistas alrededor de esa hipotética compañera.
“Un objeto así -escribe Matese- sería incapaz de crear tormentas de cometas. Para ayudar a mitigar la confusión popular con el modelo de Némesis, usaremos el nombre sugerido recientemente por Kirkpatrick y Wright (2010), Tycho (en mitología, la hermana buena de Némesis), para referirnos a este nuevo e hipotético compañero.
En su artículo, Matese asegura que, usando el recientemente lanzado (2009) satélite WISE (Wide-field Infrared Survey Explorer), sería relativamente fácil detectar el nuevo planeta y despejar así las dudas que sobre su existencia aún tiene la comunidad científica.


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